Osvaldo Golijov
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De flamenco a ópera, compositor para todos
 

De flamenco a ópera, compositor para todos
by Jeremy Eichler
from The New York Times en Español


ATLANTA — Hace unas semanas, a altas horas de la noche, Jesús Montoya, cantante de flamenco nacido en Sevilla, se paró resueltamente en el escenario de una oscurecida sala de conciertos y, sin más ni más, desató un torrente de sonido. Su voz era cruda y regocijante mientras pasaba ágilmente de un extremo a otro de las escalas musicales con dejos orientales y creaba improvisaciones sin fin. Las palabras que cantó hablaban de la España de los 30, pero el sonido se sentía como un lamento primitivo, una antigua coloratura de anhelo.

La música llenó la gran sala vacía e invadió una cabina de grabación a un volumen estremecedor. Adentro, un atónito equipo de grabación alemán de Deutsche Grammophon, confundido, empezó a manipular los controles. Pero Osvaldo Golijov, el compositor que había traído a Montoya en avión para grabar este pequeño, pero memorable papel en su ópera, Ainadamar, permaneció sentado tranquilamente mientras sonreía y asentía con la cabeza. "Muy bien", dijo.

Hoy, las obras de Golijov modifican radicalmente la geografía del mundo de la música clásica. En su universo, el inmaculado templo de la música de arte ha abierto sucursales en lugares como Argentina, Brasil, Jerusalén y una Europa Oriental imaginada. Para Golijov, introducir una improvisación flamenca a una ópera es tan natural como podría haber sido para Verdi incluir una aria para un tenor. Por supuesto, los compositores clásicos muchas veces han recurrido a estilos folclóricos y populares en busca de inspiración, pero eso usualmente ha significado depurar la música de su sabor. Golijov, de 45 años, la incluye directamente en sus composiciones sin mermar su vitalidad mediante la abstracción modernista. Y el flamenco es sólo el principio. El klezmer, el tango, el fado, el canto sefardita: Golijov habla de deslizarse entre géneros como otros compositores modulan tonalidades, pero sus obras van brillantemente más allá del collage para apoderarse de los oídos con una fuerza palpable. También quizá reflejan la llegada a la madurez de una sensibilidad global más amplia dentro del aislado mundo de la composición clásica. Y los públicos responden a la profunda honestidad y simple convicción al corazón de la música.

Las obras de Golijov saltan del escenario con ritmos exuberantes y cantos apasionados; oscilan sin reparo entre lo mundano y lo sublime y explotan abundantes vetas de anhelante lirismo. En el transcurso de unos cuantos años ha surgido como una importante fuerza vigorizante en un mundo clásico desesperadamente necesitado de una nueva visión. Fue nombrado compositor del año para el 2006 por el directorio Musical America y se ha ganado un insólito compromiso de Deutsche Grammophon, que lanzará Ainadamar, o Fuente de Lágrimas, este año, con la Orquesta Sinfónica de Atlanta dirigida por Robert Spano.

Golijov vive con su familia en Newton, Massachusetts, pero nació y creció en La Plata, Argentina y estudió durante tres años en Israel antes de mudarse a Estados Unidos en 1986. "Creo que tendré la suerte de que el público esté listo para disfrutar lo que quiero decir", expresó. Golijov creció como parte de la pequeña, pero vibrante comunidad judía de Argentina. Su familia inmigró de Rumania y Ucrania en los 20. Golijov estudió yiddish hasta el sexto año de primaria y el mundo de los pequeños pueblos judíos en Europa Oriental y su destrucción en el Holocausto son partes esenciales de su herencia cultural.

Peter Sellars, que dirigió la producción actual de Ainadamar, en Nueva York, oye en la música de Golijov el renacimiento de una tradición cercenada por la guerra. "El gran nivel de energía en la música de Bartok y Stravinsky era una energía étnica, una energía judía, una energía gitana y fue precisamente esa energía la que fue literalmente exterminada en los campos de la muerte europeos", comentó Sellars. "Es esa enorme, insoportable melodía de lamento que es devastadora y al mismo tiempo afirmante. Osvaldo la ha traído de vuelta de Europa Oriental, a través de Israel, a través de Argentina".

La gran oportunidad en la carrera de Golijov fue una comisión de la Academia Bach en Stuttgart, Alemania, para escribir un nuevo arreglo latinoamericano de la Pasión para el 2000, año del 250 aniversario luctuoso de Bach. Para su Pasión Según San Marcos, mezcló una vertiginosa gama de populares estilos latinos, desde febriles cánticos afrocaribeños y el tamborileo cubano hasta emotivas baladas brasileñas y música para estridentes coros caraqueños. Las premieres en Stuttgart (en el 2000) y Boston (2001) fueron triunfantes y le valieron el estrellato repentino. "Fue claro para mí que él hacía algo que yo nunca había visto, que es utilizar estas tradiciones bajo sus propios términos", indicó Spano. "Lo asombroso es que lo hace y aun así, siempre suena a él mismo. No sé cómo. Es un misterio que nunca comprenderé".