Osvaldo Golijov
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Compositor del año
 

Compositor del año
by Marcos Aguinis
from La Nacion


"Música es mapear con sonidos el alma humana." —Osvaldo Golijov

BOSTON

Entre las pocas noticias que pueden dar genuina alegría a los argentinos, está la de saber que un compatriota nuestro ha emergido como figura estelar de la música contemporánea. Es Osvaldo Golijov, nacido en La Plata. El Musical American International Directory of the Performing Arts lo ha reconocido como el compositor del año por "su estilo multicultural, la exuberancia de su ritmo y la cautivante emoción que conecta de inmediato con dilatadas audiencias". Un festival con su obra fue presentado en el Lincoln Center de Nueva York; la Deutsche Grammophon ha comenzado a lanzar varios CD y el célebre cellista Yo Yo Ma estrenó, junto con la Sinfónica de Boston, su primer concierto para cello y orquesta. La fama de Golijov se ha vuelto vertiginosa. El director de cine Francis Ford Coppola lo acaba de llevar a Rumania para que escriba la música de su nueva película. Coppola declaró que de Osvaldo Golijov le atrae su consumado arte basado en el entrenamiento clásico, su sentido de la vida moderna, el choque de culturas y la generosa integración del pasado y el presente en una generosa tela musical.

Lo acabo de conocer personalmente a su regreso de Bucarest. Ocurrió al término de mi conferencia en la Universidad de Boston, cuando la escritora y crítica Alicia Borinsky me informó sobre las personalidades que habían concurrido y que tal vez yo no había advertido entre la masa del público. Alguien a quien no había visto, en efecto, era al compositor Osvaldo Golijov. Enterado por Alicia de mi interés por reunirme con él, canceló su compromiso del mediodía siguiente y almorzamos juntos, con Alicia y su esposo, Jeffrey, prolífico historiador y traductor.

Osvaldo Golijov es modesto, espigado, de rostro esculpido con carácter, maneras suaves y precisas, voz de barítono y anteojos con patillas celestes, que las deja como recuerdo de un ajuste apurado que le hicieron en Portugal. Mientras saboreábamos langosta en un restaurante del puerto me enteré de su vasta cultura nutrida por lecturas vinculadas con la poesía, la ficción, la filosofía, la historia y el arte, además de su sólida formación musical en todos los campos, estilos, tradiciones y experimentos sonoros. La conversación se extendió animada hasta después de que cerrara el restaurante. Su madre había sido profesora de piano y lo instruyó en el repertorio clásico. Su padre fue cirujano traumatólogo y amaba a Beethoven. Su madre también lo entusiasmó con el tango, en una época en que parecía agonizar, de ahí que no sólo ama el tango, sino que es un ferviente admirador de Astor Piazzolla.

Osvaldo empezó a componer desde chico. Después estudió con Gerardo Gandini. Su necesidad de crecimiento lo llevó a Jerusalén, donde se inscribió en la famosa Academia Rubin. Permaneció allí tres años, bebiendo en sus ricas fuentes, y se trasladó a los Estados Unidos. Obtuvo un título de posgrado en la Universidad de Pensilvania y fue incorporado al sobresaliente y exclusivo ambiente de Tanglewood.

En los años 90, compuso para dos cuartetos de cuerda que sedimentaban con rapidez su prestigio: St. Lawrence y Kronos. Ambos se entusiasmaron con la originalidad de Osvaldo y lo incluyeron en sus repertorios. Por esta etapa aún resonaba con vigor la atmósfera idish, klezmer y sinagogal absorbida en su niñez platense. La obra para orquesta de cámara titulada Idishbuk fue lanzada en CD por EMI y nominada para el premio Grammy. Luego le siguió Sueños y plegarias de Isaac el Ciego. Esas y otras producciones llamaron la atención de concertistas y de grabadoras. Golijov aparecía en los programas del clarinetista Todd Palmer, la Banda Rumana de Gitanos, el grupo mexicano Café Tacuba, el virtuoso Zakir Hussain y el famoso guitarrista y compositor argentino Gustavo Santaolalla.

Su vena lírica se rindió fascinada ante la voz de Dawn Upshaw y compuso para ella Tres canciones para soprano y orquesta, a la que siguieron numerosas piezas que reunió en la colección Ayre, ejecutada en su totalidad por la Upshaw. Esta colección es un matizado ciclo de once canciones referidas a la España de las tres culturas. Se basa en relatos de amor y de guerra, religión e ira, nostalgia y felicidad. Sus textos alternan hebreo, árabe, sardo, arameo y ladino. La orquestación incluye guitarra, acordeón, arpa, flauta, cuerno francés, viola, cello, bajo y clarinete. Sus trepidantes sonidos inundan el espacio y arrastran por tiempos, culturas y decires múltiples. Grammy la nominó para la categoría "Mejor composición clásica contemporánea".

Un acontecimiento mayor fue La Pasión según San Marcos, que le encargaron al cumplirse 250 años del fallecimiento de Juan Sebastián Bach. Conversamos mucho sobre esta música, basada en el Evangelio más antiguo y más corto (16 capítulos). Los primeros 13 capítulos son una acelerada narración del mensaje de Jesús, que culmina en los tres finales sobre su arresto, agonía, crucifixión y resurrección. Fue redactado unas tres o cuatro décadas después de la crucifixión en un lenguaje más sencillo que los otros Evangelios y está dirigido a una pequeña comunidad de fieles integrada casi en su totalidad por judíos. Además de señalar la divinidad de Jesús, Marcos enfatiza sus rasgos humanos. Jesús es un modelo en la vida y en la muerte, que enseña justicia y paz, que alimenta y conforta. Osvaldo Golijov ha encontrado en ese texto el vehículo para expresar el sufrimiento humano, las injusticias, los errores, pero también el amor, la solidaridad y la clemencia. Transporta a un mundo imaginario donde se trenzan diferentes estilos de música, lenguajes, cantantes y bailarines que le inyectan al drama una eléctrica vitalidad. En su transcurso la música evoca el samba brasileño, la salsa cubana, el flamenco español y el tango argentino. Hay un inspirado uso de la percusión, los bronces, la guitarra y el acordeón, que sobresalen entre los demás instrumentos. La sorprendente y genial articulación sonora destaca cuatro personajes centrales: Jesús, Marcos, Judas y Pedro. El cambio de rol de los diferentes solistas puede parecer confuso al principio, pero genera intriga. Esta pieza no sólo es única en el aspecto musical, sino en la interpretación del texto bíblico. Por ejemplo, solistas masculinos y femeninos representan diferentes aspectos de Jesús. Lo mismo se aplica a los demás protagonistas. Con ello, se enfatizan los matices de la condición humana. El efecto sísmico de los tambores, los danzarines y las canciones populares en el relato bíblico infunden a los sonidos una fuerza arrasadora. Las críticas afirman que no sorprende la reacción del público, que al terminar el concierto salta de sus butacas para aplaudir con interminable frenesí.

La otra gran obra de Golijov es su ópera en un acto titulada Ainadamar (Fuente de las lágrimas). En un espacio onírico imantado relata los últimos momentos de Federico García Lorca, acompañado por Margarita Xirgú y el recuerdo de la mártir Nuria, asesinada en el siglo XIX. Fue puesta en escena por la Opera de Santa Fe (Nuevo México), y los críticos destacaron que era la primera ópera cantada en español desde hacía 30 años. Luego fue ejecutada por la orquesta filarmónica de Los Angeles, con gran éxito y tuvo una notable recepción en Tanglewood. Fue aclamada por la crítica como "asombrosa nueva ópera". Los Angeles Times escribió: "El nivel de Golijov es sorprendente por los distantes llamados de trompetas, la insinuación de ritmos danzantes, el comando vital de la percusión y la belleza conmovedora de sus arias para voz femenina".

En enero y febrero últimos, el Lincoln Center de Nueva York organizó una serie de conciertos titulados La pasión de Osvaldo Golijov. Fue un homenaje excepcional que desató páginas de comentarios entusiastas en diarios y revistas sobre este joven e inspirado compositor argentino-americano, como señalan todas las referencias.

Recuerdo que, entre otras cosas, Golijov me dijo que ansiaba explorar todo con la música. Explorar la simple alegría de la amistad, por ejemplo. Le era difícil verterlo en palabras, pero estaba seguro de que muchas experiencias universales se pueden pintar con sonidos, así como Shakespeare las pintó en su teatro.

Nuestra Argentina, experta en perder oportunidades, hasta ahora ha perdido la oportunidad de invitar y conocer a este hijo brillante.